Me he mudado, a un lugar altohe dejado las paredes de mi hogar, y ahora vivo bajo un árbol
que en el día me cuida del sol, y en su sombra me aguarda;
pero que en las noches, por mi no puede hacer nada,
y casi muero cada madrugada, del frió que se adentra en mi pecho y mis dedos.
Cuando las aves, mueven las ramas de este nuevo hogar
despierto, y al sonar su cantar, oigo como ellas reciben al amanecer.
Cuando me doy cuenta que el sol, de su salida se detiene,
y en un instante el canto de las aves, a una se enmudecen,
la brisa deja de soplar, el agua deja de correr,
las hojas dejan de caer, las nubes por el cielo volar
y mi reloj por completo se detiene.
-Cuando veo tu sonrisa.
Veo pasar, por un instante tan pequeño de tiempo
tu boca dibujando con tus labios una hermosa sonrisa,
sonrisa que me tiene aquí, esperando por ti,
te veo, y salto sin que me importe encontrarme golpeado
buscando alcanzarte, pero tan rápido noto que te has distanciado,
y al perderte de mi vista, el sol termina de salir, las aves continúan su canto
la brisa corre de una dirección a otra, y mi reloj sigue marcando las horas sin ti.
Yo vivo contando tus pasos y tu vives en un camino alejado,
vivo siguiendo las huellas que en el suelo has dejado
y tu sigues sin sentido tantos caminos distintos, que perdido me han dejado,
vivo caminando esos lugares en los que antes te he hallado,
y tu caminas siempre ausente de en donde te sigo buscando,
y cuando al fin creo poder encontrarte, te pierdes y dejo de mirarte,
y en mi pecho siento que se agrieta un dolor a derrota,
que son las puertas que mas tarde el frió de la noche,
usara para torturarme cuando regreso a aquel árbol.
Cuando otra vez es de madrugada, y en el momento en que el silencio es enorme
con mis ojos cerrados, revivo en mi mente tu boca con tus labios figurando esa hermosa sonrisa,
y pienso para mi, cuanto me gustaría ser alguna vez la razón por la que sonrías así!
Y ahora donde estas? porque a mi pecho y mis adentros
les parece que tu sin saber escapas, y yo sin saber te dejo ir;
vas y vienes, sin saber que mi pulso no se detiene
exigiéndome seguirte, sin importarnos hasta donde tu llegues.
Al verte caminar, e irte de aquí
entiendo que eres algo que sin tener perdí,
que nunca tuve y debo recuperar.
Sin poderte pedir que vengas, te quiero aquí,
sin poderte abrazar no quiero soltarte,
sin poderte retener, no quiero dejarte,
sin poderte hacer sonreír, quiero volver a verte hacerlo.
